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Carlet, Algemesí y l’Alcúdia, entre las diez primeras cooperativas

Canso y la Copal también figuran entre las cinco principales exportadoras

Líneas de confección del caqui en la cooperativa de Carlet en una imagen de la anterior campaña.

Líneas de confección del caqui en la cooperativa de Carlet en una imagen de la anterior campaña.

Tres cooperativas agrarias de La Ribera Alta se mantienen entre las diez más potentes de la Comunitat Valenciana en base al volumen de facturación, según el informe socioeconómico elaborado por la Federación de Cooperativas Agroalimentarias con los datos aportados por 261 entidades valencianas al cierre del ejercicio 2018, que fue presentado en la última asamblea.

La Cooperativa Sant Bernat de Carlet aparece en el quinto lugar del ránquing con una facturación de 42,44 millones de euros, con el caqui y la fruta de verano como principales sectores de actividad; la Copal de Algemesí en el octavo con 38,18 millones con los cítricos como materia prima principal, mientras que la Cooperativa Agrícola Nuestra Señora del Oreto de l’Alcúdia (Canso) ocupa el décimo puesto con un volumen de negocio de 34,85 millones entre cítricos y frutas.

Se da la circunstancia de que La Ribera Alta es la única comarca con tres entidades en el «top ten» de las cooperativas de primer grado, según el informe presentado en la última asamblea de la federación celebrada de forma telemática debido a las limitaciones que impone la pandemia, con la participación de 60 entidades asociadas. El ránquing lo encabezan la cooperativa Surinver, de Pilar de la Horadada (hortalizas), con una facturación de 70,70 millones de euros; San Alfonso de Betxí (cítricos) con 69,56 millones y San Isidro de Benicarló (frutas y hortalizas) con 44,86 millones.

El informe sobre el cooperativismo agroalimentario valenciano también sitúa a dos entidades de La Ribera entre las cinco principales exportadoras de la Comunitat Valenciana, también por lo que a cooperativas de primer grado respecta. En este caso, Canso ocupa el cuarto lugar con un volumen de 25,54 millones comercializados en otros países y justo por detrás aparece la Copal de Algemesí con 24,82 millones. Sólo superan estas cifras las cooperativas de Betxí (55,65 millones), Callosa d’En Sarrià (31,85) y Cheste Agraria (25,68).

La Ribera Alta también aparece en el informe como la tercera comarca de la C. Valenciana con mayor número de cooperativas agroalimentarias asociadas a la federación con 20, una cifra que sólo superan la Plana Baixa (Castellón) con 29 y la Plana de Utiel-Requena con 26. Si se suman las entidades que operan en la Ribera Baixa, la comarca del Xúquer iguala en el segundo puesto del ránquing a Utiel-Requena.

El informe destaca que la facturación agregada del sector creció hasta los 2.200 millones de euros en el ejercicio 2018, mientras que el valor final de la producción comercializada, que se obtiene detrayendo duplicidades y actividades de suministros, superó los 1.257 millones. El informe revela entre otras magnitudes que dan cuenta de la relevancia del sector cooperativo que las 261 entidades que han facilitado sus datos generan un total de 19.592 empleos directos y cuentan con una masa social de 184.171 personas.

El presidente de la Federación de Cooperativas Agroalimentarias y, a su vez, presidente de la cooperativa de l’Alcúdia, Cirilo Arnandis, destaca en el informe que si bien el estudio ofrece la fotografía de una campaña pasada, la emergencia sanitaria provocada por el coronavirus ha puesto a prueba a las cooperativas como sector y no duda en señalar que «podemos decir con orgullo que la respuesta que hemos ofrecido ante los retos planteados ha sido ejemplar».

«Hemos sido capaces de mantener el ritmo de trabajo, abasteciendo a la población de alimentos sanos, seguros y de calidad, adaptándonos en tiempo récord a unas estrictas exigencias sanitarias para garantizar la seguridad de todo el mundo», expone Arnandis, quien subraya que las cooperativas han demostrado ser «un sector esencial que merece una consideración por parte de nuestros gobernantes acorde al reconocimiento que recibimos de la ciudadanía y a la importancia de nuestro trabajo».

La alianzas estratégicas comienzan a abrirse paso

Algo se mueve en el sector cooperativo de la Ribera en un intento de ganar eficiencia y reducir costes. El primer paso lo dieron las cooperativas de Carlet y Guadassuar al constituir una entidad de segundo grado con la que, bajo la denominación Ribercamp, ya afrontan la actual campaña. También Alzicoop y la cooperativa de l’Alcúdia (Canso) llegaron a un acuerdo para comercializar de forma conjunta la producción que, como en el caso anterior, ha propiciado la ejecución de inversiones para modernizar las instalaciones. En El Marquesat, las cooperativas de Llombai, Alfarp y Catadau ya había unido el año anterior área de suministros, si bien el intento posterior por profundizar en la alianza no se llegó a materializar.

Cirilo Arnandis destacaba al inicio de la campaña del caqui que, como ya se puede comprobar, el futuro de las cooperativas y de todo el comercio de producción hortofrutícola pasa por llegar a volúmenes que permitan rentabilizar las producciones y las instalaciones. «Estamos viendo cómo los grandes comercios están haciendo grandes fusiones para tener producciones altas y, al final, la gran distribución está cada vez más concentrada. Tenemos que ser capaces de aglutinar suficiente producción en el mayor espacio de tiempo posible para tener una oferta continuada en el mercado y una producción suficiente que nos permita rentabililizar las instalaciones y dar buenas liquidaciones a nuestros agricultores», indicaba.

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