Una de cada diez mujeres sufre malos tratos en la Comunitat Valenciana. Una cifra de la vergüenza que suma más de 10.000 denuncias por violencia machista en todo el territorio autonómico durante 2020 y cinco nombres. Los asesinatos de Alina Mocanu, Mónica Espinola, Karina Andrés, Yésica Daniela y Li Na agrandan una ristra de vidas truncadas bajo un denominador común. Y es que, detrás de las 1.070 víctimas mortales por violencia de género en España desde que se iniciase el cómputo de casos en el año 2003, hay más de 1.000 maltratadores. Hombres que agredían física, psicológica, económica y sexualmente a sus parejas o ex parejas.

10.196 denuncias presentadas por violencia de género en la Comunitat Valenciana. La escalofriante cifra que arroja el año 2020, pues el 14,5 % de las denuncias interpuestas por malos tratos tiene sello valenciano

Unos datos que no solo reafirman la situación de vulnerabilidad a la que la violencia patriarcal somete a miles de mujeres, sino que se han visto acentuados tras los meses de confinamiento domiciliario obligado tras la expansión del coronavirus. Así, este año se han realizado 63.437 llamadas al número de atención contra la Violencia de Género (016), de las cuales 7.575 se han producido en la Comunitat Valenciana —3.968 en Valencia, 2.685 en Alicante y 922 en Castelló—, convirtiendo a la valenciana en la cuarta autonomía a nivel estatal, solo por detrás de Madrid, Andalucía y Cataluña, en recibir más avisos, lo que representa casi el 12 % de las llamadas efectuadas en todo el país.

No obstante, pese a que se evidencia una reducción significativa del volumen de llamadas efectuadas respecto al año anterior, estas se dispararon durante los meses de abril, mayo y junio, pasando de un promedio mensual de 5.650 llamadas durante el primer trimestre del año a uno de 8.450 durante el segundo. Un aumento que coincide con los meses de confinamiento y que eleva la cifra de llamadas realizadas durante este periodo en un 49 %. Paralelamente, esos mismos meses el número de denuncias interpuestas en todo el territorio autonómico por violencia de género alcanzó su cota más baja desde el año 2016 en ese mismo periodo de tiempo, computando 4.958 delaciones.

79 mujeres han sido asesinadas en la Comunitat Valenciana en los últimos diez años, cinco de ellas en 2020

Y es que, aunque el volumen de denuncias se ha reducido un 58 % en España respecto al año anterior —168.168 en 2019 frente a las 70.761 presentadas en 2020—, esta cifra contrasta con el incremento significativo de llamadas al 016. En este sentido, entidades feministas alertan sobre esta divergencia e insisten en que «no debemos caer en la autocomplacencia de estos datos».

«Las mujeres tienen miedo, permanecían recluidas junto a sus agresores», defiende Eva Montoro, coordinadora del Front Abolicionista del País Valencià. Un aspecto sobre el que Cándida Barroso, portavoz de la Coordinadora Feminista de València, asegura que «agudizó la violencia, especialmente en las mujeres con pocos recursos económicos y grandes cargas familiares». «Nos matan cuando nos revelamos, en el confinamiento lo que tocaba era aguantar y sobrevivir. Ese es nuestro desasosiego», lamenta.

Interpretación del tema 'Un violador en tu camino' celebrada el pasado año en València. M. BRUQUE

Y es que, la inhibición a interponer denuncias es un problema histórico fundamentado en un temor con una triple vertiente: miedo al maltratador, al estigma y a un futuro incierto. De hecho, el 74 % de las víctimas mortales por violencia de género en España no denunció a su agresor. No obstante, según establece la memoria anual del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), el porcentaje de sentencias condenatorias en procesos de violencia de género aumentó 1,2 puntos en 2019, fijándose en un 70,5 %.

Menores y mujeres asesinadas

Desde el año 2010, 79 mujeres han sido asesinadas en la Comunitat Valenciana, siendo especialmente violento el año 2015, en el que la cifra se elevó a 11 víctimas mortales. Fue ese mismo año, también, en el que se alcanzó una máxima en la concesión de órdenes de protección. Cinco años después, los crímenes han disminuido, pero también las medidas de protección aprobadas. Y es que, a tan solo un mes y medio de que finalice 2020, 41 hombres han matado a sus parejas o ex parejas, así como a tres menores de edad.

Es, probablemente, una de las realidades más duras de la violencia machista. Casi 40 niñas y niños han sido asesinados en España en los últimos siete años. De esos 37 crímenes, seis se produjeron en la Comunitat Valenciana, haciendo de este territorio el segundo a nivel nacional que registra el índice más elevado. Además, según se defiere de los datos estadísticos de la Delegación de Gobierno contra la Violencia de Género, todos los asesinos mantenían, o lo habían hecho con anterioridad, un vínculo sentimental con las madres de estos menores que son, en esta instancia, utilizados como herramienta de sometimiento sobre sus progenitoras.

Las llamadas al 016 se duplicaron durante los meses de confinamiento, en el que muchas mujeres se vieron obligadas a convivir junto a sus agresores. Más de 7.500 valencianas recurrieron a este servicio asistencial

«El patriarcado no solo es propietario del cuerpo de las mujeres, sino también de su progenie», denuncia Barroso. «El maltrato a las mujeres se ha ejercido siempre mediante la amenaza sobre los hijos», afirma, «que las madres puedan romper una relación tóxica y no sean culpadas por ello es una victoria reciente del feminismo». Un atisbo de cambio social que no está exento de conformismo, pues «la violencia patriarcal se sofistica y busca nuevas fórmulas de opresión». Por ello, entidades como el Front Abolicionista exigen que se retire la patria potestad a todos los maltratadores. Así, el primer paso para construir una sociedad de éxito debe ser el reconocimiento de derechos y libertades de todos sus miembros en igualdad de condiciones.

EXPLOTACIÓN SEXUAL INFANTIL, LA VIOLENCIA SILENCIADA DEL MACHISMO


Una de cada dos mujeres de 16 años o más ha sufrido algún tipo de violencia machista. Así lo establece la «Macroencuesta de violencia contra la mujer» de 2019 elaborada por la Delegación de Gobierno contra la Violencia de Género. Y es que, más allá de las agresiones físicas, los mecanismos patriarcales de sometimiento son diversos y subyugan a las mujeres desde diferentes ámbitos.


Desde la violencia psicológica o emocional hasta aquella económica que imposibilita su emancipación o la violencia sexual, todas estas conductas no solo perpetúan una discriminación basada en la institucionalización de los privilegios del grupo opresor en función del género, sino que conforman un sistema complejo que debe ser abordado desde un punto de vista trasversal y multidisciplinar.


Así, abusos y agresiones sexuales, trata de mujeres y menores con fines de explotación sexual o la mutilación genital femenina son algunas de las formas mediante las cuales se ejerce violencia sobre la mujer. Y es que, según estimaciones de Unicef, 150 millones de niñas han sido explotados sexualmente. Una «depredación humana» que trasciende el carácter comercial y que vulnera los derechos de las más pequeñas también en el ámbito familiar a través de violaciones o matrimonios infantiles, entre otras formas.


La mutilación genital femenina también arroja cifras desalentadoras, pues más de 140 millones de mujeres, según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), han sido sometidas a este tipo de ablación en más de una treintena de países.


Más de 91 millones de esas mujeres y niñas mayores de nueve años todavía sufren numerosas consecuencias adversas derivadas de la mutilación. El pronóstico no es alentador, pues la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de tres millones de niñas corren anualmente el riesgo de ser sometidas a esta ablación.