Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

¿Para qué quiere Lim el Valencia?

Venimos explicándolo desde mediados de mes en SER Deportivos València y ayer lo confirmó en sala de prensa el propio entrenador. Javi Gracia está al margen de todo lo concerniente a incorporaciones. No ha tenido una sola conversación sustancial con el presidente desde la reunión -mediodía del 15 de septiembre- en la que le quedó claro que ni siquiera Anil Murthy controla lo que sucede en Singapur. El equipo, como ha podido comprobarse en Balaídos y ante el Huesca, hace aguas sin futbolistas que refuercen el pasillo de seguridad. Y no es que el club tenga dificultades para cerrar llegadas, que también. Es que dos de sus ejecutivos más importantes ni siquiera se hablan. Y apenas hace dos meses de la llegada del pamplonica a Mestalla. Mal asunt.

Así las cosas, ya queda relegado a un segundísimo plano el partido de esta noche en San Sebastián. El Valencia puede ganar, empatar o perder porque el fútbol tiene sus propias reglas y es incontrolable. Imprevisible. Lo sustancial aquí es averiguar qué demonios quiere hacer Peter Lim con la SAD que le malvendieron en 2014 Amadeo, Aurelio, Zaragosí, Belda y compañía. El problema es que la respuesta a esa pregunta ya no puede dárnosla -al menos, si esperamos credibilidad- nadie que no sea el propio Lim o Joey, el penúltimo ungido en llegar a nuestras vidas. El recambio de Kim Koh -y muy probablemente también del propio Anil- evidencia en sus primeros días en oficinas que no ha venido precisamente a tomar el sol y preparar una guía culinaria de los mejores restaurantes de la ciudad.

101 años de historia merecen bastante más que una carta cada tres meses, un artículo superficial en Batzine enseñando la patita o las autoentrevistas protagonizadas por señores del consejo que no han visto al máximo accionista desde hace un par de años. Entre todos, con educación, respetando la antigüedad centenaria del murciélago, debemos reclamar con firmeza una explicación sólida y creíble a tanto desacato deportivo y societario.

La cuestión es simple. ¿Para qué quiere Peter Lim la mayoría accionarial de la sociedad? La gestión de los fichajes en este mercado de verano, unida a la salida de Mateu Alemany y César Sánchez de forma consecutiva, no evidencia nada bueno. Descuidar la dirección deportiva, dejar caer al grupo sin refuerzos de nivel, ignorar a los técnicos renovando a jugadores que todavía no han demostrado si pueden competir en el primer equipo… Todos los inputs son negativos. Si el proyecto no pasa por luchar la cuarta plaza cada temporada y estar entre los mejores, el Valencia no tiene futuro. Es así de duro. Y de real.

Compartir el artículo

stats